PASANTE
Ahora soy como el águila que está
y no despierta.
Coloco junto al polvo la soledad de otros tiempos,
conozco su bilis
le ha salido por la boca declarándome la guerra.
¿Cómo vaciarme de su nombre
cuando el miedo del mundo
se come mis rodillas?
Como la noche ha de abrirse
esta pequeña muerte
y ha de convertirme en la sombra exacta
de su fugaz juventud.
Huirás de mis brazos con el mundo por delante.
Encontrarás encendido
fuera de mis ojos
mi corazón que es un caballo blanco,
y un cuervo.
RETRATO DE LORCA MURIENDO
Socorro.
Me tiemblan las manos.
Las arañas ya no avanzan
en su camino de seda.
Cuando desperté
ya no había Dios
solo gotas de tinta.
Socorro.
No dejes morirme apartado
de este solo mundo nuestro.
Ahora, desde la noche
llora
el viejo silfo.
Con su rostro de universo
es una sombra que va
a ninguna parte.
El hombre no es azul
y mi absoluto silencio
es como un cisne.







Gracias Juan, que gesto tan bello de tu parte, “salir desnudo a la calle, maduro de versos perdidos”. Un abrazo.
Me ha gustado ese sabor casi a derrota, a abandono y silencio. Un hermoso paseo el que has propuesto, triste, pero como casi todo lo triste, hermoso.
Decía Lorca:
“El silencio redondo de la noche
Sobre el pentagrama
Del infinito.
Yo me salgo desnudo a la calle,
Maduro de versos
Perdidos…”
Es algo así lo que nos has regalado.
Gracias.