LA ACTRIZ
Un momento, atiéndanme un momento. Yo quiero decir algo. Sí, ya sé que hay una programación, pero, ¿por qué no voy a interrumpirla? ¿Acaso a mí no me han interrumpido mi vida? Me la han cortado, cercenado, afectado, jodido, toda mi vida. No quiero ser obscena, ni lo hago por epatancia, pero estoy cansada, cansada de los programas, las reglas, las normas, las orientaciones. No me voy a callar, no me va a callar nadie. ¿O es que aquí no hay oportunidades iguales para todos? ¡Ah!, sólo para los que aceptan las normas, las reglas, las orientaciones. ¡No!
[...]
Sí, yo me sentía actriz desde que jugaba con muñecas, desde que vi por primera vez unos artistas de una mala compañía que recorría los pueblos y llegó hasta Guasanimar donde yo nací. Guasanimar. ¡Qué cosa! Donde todo era guasa y no animaban a nadie. Al menos a mí nadie me animó cuando quise leer libros serios, quise oír música seria, hacer teatro serio. De niña yo sentaba a mis muñecas como si fueran el público y yo actuaba.
Citas: Abelardo Estorino, Las penas saben nadar.






