CFLOJC # 1

Con este cuento iniciamos una muestra de la obra de jóvenes creadores recientemente egresados del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso (CFLOJC).

USTED

por: Michel García Cruz

 No hago más que imaginarme cómo será Usted desde que empecé a escribir este cuento. Porque en definitiva, uno pasa horas escribiendo (o intentándolo hacer) para Usted, que ha comprado este libro por aburrimiento, hastío, un golpe repentino de felicidad o de arrobamiento o después que se robó un poco de dinero de cualquier banco y decidió pasar tranquilamente por la librería del barrio y comprar algo que valiera la pena. ¿Es que Usted piensa que este libro vale la pena? ¿Y eso por qué? Me gustaría saberlo, pero ya sabemos que eso es poco menos que imposible. Pero de todas formas no creo que Usted sea de los que roban bancos y después va a sentarse en la primera librería que encuentra en su camino, con el saco del botín debajo de las piernas, aunque esto le de un poco de risa. Por lo que yo entiendo, creo que los ladrones de bancos no leen libros, o por lo menos no se arriesgan a que la policía llegue y los encarcele mientras ellos se defienden: espere, por favor, que me termine el capítulo 8 de Paradiso o que me quedan tres páginas para terminar La catedral del mar, por ejemplo.Tampoco creo que la policía sepa mucho de libros, así que el ladrón que diga eso para intentar salir libre con el botín bajo el brazo correrá más riesgo aún, porque los agentes podrían tomarlo por loco o por bromista barato que intenta escaquearse en su cara, diciendo esas bazofias de libros que quiere terminar de leer. Vamos, déjese de gilipolleces que aquí todo el mundo sabe en lo que está Usted, declarará el agente más preclaro de todos ante la estupefacción del ladrón. Cuando le requisan la bolsa con los millones dentro, también encuentran algunos libros de Kundera, Arenas, Max Firsch y Flaubert, etc… Los libros, sin más ni más, son lanzados al hogar de la oficina del teniente a cargo, porque estamos en una noche de diciembre y hace demasiado frío; además, la calefacción de la comisaría lleva varios meses dando problemas. Así que ya sabe Usted lo que tiene que hacer, lleven al reo al último calabozo, y ténganlo a pan y agua hasta que confiese…, y hasta aquí la historia de este reo al que ya han ido conociendo pero cuyo desarrollo dejaremos a su imaginación (la de Usted, que es quién está leyendo este libro, ¿no?). Porque a Usted, confiéselo, no le gustan mucho las historias de ladrones de bancos que llevan libros en el saco del botín, ¿verdad? Pues continuemos con otras hipótesis.

Quizás Usted sea de las damas que se aficionan a ir a restaurantes lindos de más de seis cubiertos y ciento cincuenta euros por comensal; Usted es una dama de altos quilates, si no empiezo equivocándome. ¿Es Usted hombre o mujer? Usted, usted mismo(a), no mire hacia atrás ni sacuda los hombros como espantando las estúpidas preguntas que le hace este Autor, el más curioso del mundo que ahora quiere enterarse del sexo de sus supuestos lectores. Imagínese si no lo es, si por el contrario es una dama aficionada a teatros musicales, a cenas presidenciales al estilo Waldorf Astoria de New York u hotel Ritz de Madrid o París, da igual. ¿Entonces que hace Usted leyendo a estas horas, en medio de cena tan importante? Ah, es que se me olvidaba un detalle crucial: Usted es una esposa aburrida, hastiada y hasta media loca por salir corriendo de aquellos sitios tan glamorosos que ya no le hacen ninguna gracia, porque Usted, confiéselo, nunca ha estado enamorada de su esposo y sí de su cuenta bancaria, de sus anillos Cartier y de su ropero inmenso, tipo almacén de novedades en la Fifth Avenue de NY. Sí, admita que Usted ha cogido este libro (que le ha recomendado una amiga) con más ganas de escapar de la cena mantel-amarillo-de-seda-natural-cien-por-ciento-auténtico-salmón-foie-francés y meterse en sus páginas, que otra cosa. Sí, Usted, la señora de Tal en el país de Mascual desea escapar, desvestirse en medio del Ritz y que nadie le diga nada (mucho menos su marido, al que odia, confiéselo, hasta la muerte) cuando la vean despojándose de sus bufandas Burberry y sus botas Dolce & Gabbana… En fin, señora, el libro que le prestó su amiga le ha dejado un calor interno del que su marido no es responsable hace ya demasiados años. Su marido es del tipo negocios-números-bonjour-monsieur-de-la-France-vous-êtes-bienvenu-dans-ma-maison, mientras la mira a Usted como si fuera el florero continental que se acaba de comprar en El Corte Inglés. Confiéselo.

O no, al final me he vuelto a equivocar y Usted de dama nada, es un caballero con todas las de la ley… (Bueno, por ahora confiando en que Usted sea un caballero leal no voy a clasificarlo dentro de ningún tipo a medida que avanza la historia).

Entonces Usted no es ni un ladrón de bancos ni una dama hastiada. Es un hombre normal de mediana edad (unos cuarenta o cincuenta años, ¿es así o no?), a punto de divorciarse, con tres hijos a los que hace algunos años no ve porque se han ido a otros países adonde a Usted le da mucha pereza viajar o a ellos recibirlo. Pongamos esa opción que es verdaderamente posible y coherente. Usted está a punto de separarse como le dije al inicio de este párrafo o por lo menos tiene muchas ganas de hacerlo, porque no soporta a su esposa que es del tipo cenas-en-Ritz-sólo-que-nosotros-no-tenemos-nada-en-la-bolsa-(la-de-la-compra) . Usted no es de esos, es un señor sencillo de los que valora un café en la esquina de una ciudad con encanto, pero el encanto que le ve, no el que recomiendan estúpidamente las guías de visitas a ciudades-tipo-postal-horrorosa. ¿O no? ¿No es Usted de los que se levanta temprano por el periódico, porque quiere estar informado de los últimos acontecimientos de un Mundo cada vez más sórdido? No me diga que no cree que este mundo es cada vez más sórdido, porque eso sí sería el colmo; tendría que cerrar este libro enseguida o mejor tirarlo en el primer charco de agua sucia que encuentre a su paso, porque yo no me he pasado años escribiendo para gente como Usted. Pero no, me convence con su lectura de que es serio con sus actos, como ese de levantarse, mientras su mujer ronca, para recoger el periódico, para informarse (no sin cierta nostalgia) de lo que pasa en ese mundo cada vez más tórrido en sí mismo, cuya esencia no deja de impresionarle. Usted puede ser uno de esos hombres tristes que hacen de la melancolía su centro e incluso la disfrazan con la alegría de ver a los amigos y darles un buen abrazo o palmearles la espalda y sonreír con timidez cuando le dicen me he ganado un premio o me han publicado tal libro en el país de Mascual.Usted, además de todo, es un escritor frustrado, tiene entre cuarenta y cincuenta años, se ha pasado la vida entre escritores y profesores de literatura, ha dado mil conferencias, le han dado varios premios de reseñas y comentarios, pero no ha hecho lo que siempre ha querido: escribir ese famoso libro que revolucione las literaturas, y el mundo haga así de repente y lo mire. Usted no es de esos que van por la vida quejándose de todo lo que ve, ni siquiera de sus propias frustraciones. Porque no ha tenido el tiempo o la pericia fundamental para hacer ese libro que siempre ha tenido en mente, pero se ha casado con una mujer bella (no muy inteligente, pero bella, algo es mejor que nada), aunque ahora quiera divorciarse. Ha tenido tres hijos a los que hace mucho no ve pero por lo menos sabe que están ahí por las cartas que llegan cada mes, y ha logrado muchas cosas desde su puesto de Decano de la Universidad de Tal en el país de Mascual, eso tampoco nadie se lo puede negar. O tampoco. Usted no es nada de esto que yo pretendo aquí, o sea: ladrón-de-bancos-lector-señora-hastiada-escritor-frustrado. No. Usted no es ninguna de esas personas. ¿Entonces quién es? Ya lo sé.. Lo acabo de saber en este momento. Léase aquí:

Usted es un editor, también cansado de que todo el mundo se crea que es escritor y venga a presentarle manuscritos que de repente creen ser los mejores libros del siglo o por lo menos esos que van a venir a revolucionar las literaturas y a que el mundo de repente haga así y se voltee en su conjunto hacia esos autores, y ahí se tiene que reír. Se les ríe en la cara Usted porque lleva muchos años en esto, y porque conoce como nadie las actitudes y aptitudes que poseen, digamos, lo que Usted conoce muy bien como VERDADERO ESCRITOR. O sea, un verdadero escritor ni anda diciendo a los cuatro vientos que su obra es la mejor del mundo, que se ganó tantos premios por haber escrito el mejor canto a la solidaridad, a la paz o al amor en clave de novela y otras tantas estupideces. Usted está realmente aburrido también de todo eso, y forma parte del club de los no-editores-para-niñatos-que-vienen-con-seudo-libros-de-literatura-horrososa, como pueden verificar en esa página Web que Usted recomienda. Está casado, tiene casi sesenta años y se ha pasado buena parte de ellos esperando que llegue un buen libro, porque lo que ha tenido que hacer es corregir y prácticamente escribir de nuevo las novelitas estúpidas de los coterráneos de la ciudad de Tal en el país Mascual, que sólo le traen pura bazofia para editar. Actitudes cero. Y de aptitudes ni hablar, que ser escritor para Usted es un sentido, una posición ante la vida que no defiende nada y a la vez lo defiende todo, siempre y cuando haya un tema cultural de por medio o por lo menos un buen libro, uno sólo es lo que Usted pide en esas plegarias silenciosas que eleva a su propio cielo todos los días en la mañana cuando llega a la editorial. Usted está realmente cansado de intentar ser un buen editor y está a punto de renunciar, de todas formas el premio no lo quiere y no se lo darán por lo que intuye, el de los Editores Nacionales de la ciudad de Tal y el país de Mascual. Entonces Usted se va para su casa y se pone a leer Sostiene Pereira, una novela que siempre le insufla unas ganas de seguir adelante que son inconfesables. Porque aunque Usted diga que no, editor es lo que siempre ha querido ser.

Aunque, después de todo no, me dice Usted que no, que nada de eso. Pues me sorprendo, sí, yo mismo que soy el Autor. Me sorprende que Usted me diga lo contrario. Sí, téngalo claro, YO SOY EL AUTOR. Pero no entiendo lo que me quiere decir ahora. Es que como no lo veo no puedo escucharlo, de veras que me gustaría compartir un día entero con Usted, para que me explicara sus razones. Pero ¿sus razones de qué? ¿Usted realmente quién es?

7 Respuestas a “CFLOJC # 1

  1. Wooooaaaww niñooooo, que sí que lo enredaste!!, pero está muy rico de digerir. Felicidades. La gordita del Onelio, tu amiga, Mariela.

  2. Niño, por fin lo he leído y la verdad es que se me ha hecho corto. Al final tú no sabes quién es tu lector y yo no sé muy bien quién soy, jejeje.
    ¡Muy bueno!

  3. Miche, me ha encantado la historia. Muy realista y con mucho sentido del humor. Me gusta esta forma de escribir que invita a seguir leyendo. No como otras novelas, cuentos, etc… que son tan aburridos, que compras un libro creyendo que es algo especial y al final terminas desechándolo. Eres un smart…

  4. Muy interesantes las reflexiones de un escritor ante sus posibles lectores (el Usted). Un cuento con un planteamiento muy original.

  5. Este es unos de los mejores cuentos que he leído últimamente. Me encanta la manera del autor de expresar los personajes. Parece como si los viviera, es impresionante. Te sientes identificado. Le doy cinco estrellas. Y que sigas escribiendo para nosotros.

    • Michel García Cruz

      Gracias por tus palabras, Sairis, te agradezco profundamente. Gracias por leerme y por darme tanto entusiasmo para seguir escribiendo…!!!!

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