GUNILLA

Cabaret
“Cabaret”, Nonardo Perea

 por: Miguel Ángel Fraga

Vivir, yo no sé si mañana pueda seguir.

Vivir con los brazos abiertos, vivir sin mañana,

vivir el momento.

Canción popular

Por favor, sólo los que van a trabajar. El resto debe esperar abajo. Es para una entrevista. ¡Las once, estamos retrasados! ¿El escenario está listo? Ya colgamos los macramés y la sala la decoramos con abundantes plantas; si parece una selva. La entrevista será breve. Lo siento, es que se están vistiendo las estrellas. La gente está llegando y no alcanzan las sillas. Qué calor hace allá abajo. Todas las ventanas están cerradas; imagínate si nos sorprenden; hay que prevenir incidentes desagradables con la institución. Solamente son unas preguntas. No puede entrar nadie más. Déjalo pasar, viene por mí. No me pongan más de portera: uno porque trabaja en el show, el otro porque es del sonido, este porque viene por la entrevista; en fin, se ha colado todo el mundo. Silencio, no puedo concentrarme. Alcánzame, por favor, el creyón rojo. Los ojos o la boca: las dos cosas a la vez no puedo pintarte. ¿Mis uñas, dónde las puse? Esas son mías. Yo todavía ni me he puesto la base y mira que tarde es. Dios mío, ayúdame a encontrarlas. ¿Tú eres el de las preguntas?, arrímate. ¡El vestido! ¿Cómo te vas a sentar encima del vestido? Mejor me quedo de pie. Un ventilador, ese aire acondicionado no refresca nada.

"Glamour", Nonardo Perea

Ya lo dije, demasiadas locas en un cuarto de seis metros cuadrados. Permiso. Ahí estás interrumpiendo el paso, pégate a la orilla. ¿Este es el casete que me tengo que llevar? El mismo corazón; la canción está en punta. Recuerda que es la cara A. Si yo las dejé encima de la mesita… ¿quién cogió mis uñas? Bajen esa música, me tiene histérica. Si te vas tan lejos no puedo oír lo que me preguntas. Pásame la peluca rubia. ¡Pero no está peinada! Tiene que ser rapidito, estoy muy ocupada. Hay mucha gente abajo. Desde aquí veo a la Pepona, Tatagua, Chopito, la Súperabuela; vino hasta malanga Esto de maquillarme me encanta: es algo que llevo en la sangre, aparte del bichito. Ya estoy lista. ¡Coñó, estás encendía! Rebájate el enchape. Gunilla surgió espontáneamente. En una fiesta de disfraces, como no me gustaba el traje de árabe que iba a lucir, no sé quién me prestó una peluca, otro un vestido y aquello fue muy grande. Se me ocurrió doblar una canción en medio de la lluvia de aplausos. El nombre vino después. Cada uno a sus puestos, vamos a comenzar. ¿Fue un éxito tu primera representación? ¿Lo dudas? Gunilla, no te has bañado. Después del espectáculo para estar más fresquita. Le tienes alergia al agua. El siquiatra prefiere llamarle hidrofobia. “Vivir” fue el número con el que se inició Gunilla. Tiene que ver muchísimo con nosotros. Eso de vivir sin mañana, vivir el momento… ¿Cuántos momentos nos quedarán? Hay que pasarla bien, lo que nos falte que sea por una tristeza menor. Si no dejan de fumar, apago el aire acondicionado. ¡No seas suicida! Sí, sí, siempre he doblado; con esta voz de gallo ronco, ¿crees que pueda cantar algo de mérito?; hazme el favor…

"Disco", Nonardo Perea

¿Cómo me veo con mi nuevo look? ¡Horrible! Para mi repertorio escojo canciones poco conocidas. No quiero que vean a la cantante a quien interpreto sino a Gunilla, la estrella temperamental que soy. He creado mi propio estilo. Cuando hago mi entrada, hay que pararse. Pero tienes rivales muy fuertes: Onéssima, Samanta… Yo soy la que soy. ¿Cuántas preguntas faltan? El público me aclama. ¿Qué eras antes de Gunilla? Esa botella escondida que vea la luz; necesito un trago. El vicio que tienen de fumar acabará con este cuerpo enfermo. Me he convertido en un fumador pasivo. Tú siempre has sido pasiva. Llena el vaso, no seas ridícula. Antes de Gunilla, ni me acuerdo. No era nada. No quise ser mecánico, ni albañil, ni machetero. Pero tampoco me atrajo la idea de ser costurero, modelo o bailarín. Lo que deseaba era tener mucho dinero y fama. Cómo lograrlo, no me lo preguntes porque no lo sé. ¿Qué hace este aquí? Déjalo tranquilo, me está entrevistando. ¡Uyyy, qué fineza, la prensa! Bajen la voz, ya comenzó el show. Déjame ver. Cuidado, me tumbas. Muy buenas noches. La sede del Infundio’s Palace se complace en presentar una noche más de Molino Rojo con sus estrellas de siempre. No oigo, qué dice. Hasta ahora nada importante. La noche está llena de sorpresas… Faltan sillas, hay gente de pie. Si Guillermito pudiera ver esto. Luz para ese espíritu. No me pellizques. Aquí no, vámonos pa’ fuera. Y a dónde van esos si el espectáculo es aquí. Deja la indiscreción,hermana. Un empate, qué noticia. Ese show debe estar mejor que este. Con ustedes… la regia, la diva… Onéssima Mayé. El sonido, qué pasa con el sonido. El primer bache, te lo dije. El problema con la música me aterra; será muy bueno, estará muy rico, pero poncha donde no es. La otra cara, mi’jo. Onéssima está bajando las escaleras. Viene con todo: aro, balde y paleta. ¡Apréstaste, bruja! Está irreconocible, ¿ese es José? ¡No lo puedo creer! ¡Perra! Ya me quemaron el traperal. Ponme más brillo, quiero lucir divina. Empecé a trabajar como enfermero porque de algo tenía que vivir. Pero aquí he alcanzado lo que he querido. Es triste reconocer que pese al encierro y la enfermedad se llega a sentir uno bien, quiero decir, adaptarse. Uno busca su grupo y crea una familia. En la calle, con tantas presiones,dónde se puede llevar esta vida… Este lugar es único. Por supuesto, si salgo alguna vez quisiera seguir así. Las ilusiones de la farándula me aportan mucha energía. Qué hace Onéssima que la gente se ríe tanto. El ridículo. No tiene tetas para sujetarse el vestido. Mi esperanza es que cualquier día me contraten en un cabaret. ¿Cuál es el asombro? Casi no tenemos artistas. Vivir para ver. Las gotas de sudor me corren por todo el cuerpo. Terminó el número de Onéssima; la próxima en punta. Otra, otra, otra cantante. Mírala, con tanto temperamento se ha quedado medio encuera. Es muy flaca, le falta carácter. No se lo vayas a decir, se cree una diva. Apaguen los cigarros, no puedo respirar. Franchesca viene con una salsa, ¡misericordia! Con el colectivo me llevo bien. Lo compartimos todo, el almuerzo, las penas, las alegrías, el catarro. Tenemos un denominador común. Si sigues moviéndote no podré entallarte el vestido. ¿Quién me habrá hecho con tan mal cuerpo? Relléname más. ¿Amigos? Muchísimos, a una estrella no le faltan admiradores. A mi alrededor están los incondicionales, los de plantilla. ¡Ay! Te avisé, eres muy inquieta. Ya estoy incómoda en esta posición. Aguanta o te vuelvo a pinchar, ¿no quieres ser bella? Falta poco para que te presentemos. ¿Gunilla sólo canta? No tengo cabeza para esto: entre la entrevista y el vestido que no cierra… Eres muy hombruna. Gunilla hace de todo; soy vedette y doy una cintura que no tienes idea. También soy comediante. Yo misma escribo los libretos. Son parodias sobre el medio, tú sabes. ¿Y eres buena? Soy como tú me ves. Descubrí un día que caía bien; con mis chistes malos y buenos lograba hacer reír y aquí me tienes convertida en bufona. Mis uñas no han aparecido. Entras o sales: en la puerta no puedes quedarte. Si me las robaron me va a dar una cosa muy mala y voy a ponerme bajita. Yo sabía que esta era de la baja catadura. Sé discreta, te va a oír. Que me oiga, yo también sé descomponerme. ¿Tienes alguna anécdota interesante? Cómo no: la galleta que me dieron en el Malecón. Caminaba entretenida ensayando uno de mis monólogos, cuando un prieto que ni sé de dónde salió me aplaudió la cara de una manera que tuve el oído ocupado durante una semana. Me refiero a algo más personal. Cuando dices “algo personal”, ¿sugieres algo relacionado con el sexo? No directamente. Estos zapatos… no puedo con ellos, me aprietan demasiado. Claro, si es un número menor: eres bruja, no maga. Pues cada vez que me siento encima de “una” la desaparezco. Todas practicamos esa clase de magia, glotona. Échame aire, me cayó rimel en los ojos. Tú, delgadita, ayúdame con los guantes. Te dije delgada, dame las gracias. ¿Mis brillantes? Desde que estoy aquí no he tenido pareja, es decir, una relación estable. En la calle intenté un romance, pero no resultó. Cuando le dije donde estaba y lo que tenía no agarró un tren porque cerca de allí no pasaba ninguno. Tengo mucha gracia y salero, pero en amores muy poca suerte. ¡Cuánta utilería! Gunilla es tu turno. No comiste nada, el plato está lleno de moscas. No puedo tener barriga en el escenario, qué dirá la gente. La estrella a escena. Cuando tengo que salir ante el público me pongo nerviosísima; me cambia hasta la voz. Menos mal que sólo hago muecas. Dame otro trago. Ora Pronovis. ¿Cómo te sientes? A punto de caramelo.

"Luna gay", Nonardo Perea

 Momentos que no se olvidan… la noche que actué con un esguince en el tobillo izquierdo. Imagínate, coja y con tacones. La otra vez fue cuando se me ocurrió hacer una entrada de cine. Me deslicé desde un primer piso, así como me ves: con los collares, los rellenos, la mini, el pelucón. ¡Grandioso! Creí que no llegaría viva a la tierra. Puedo decirte más. El día que entré a una tienda comisionista para comprarme un par de zapatos de mujer. Llegué vestido normalmente, de varoncito, me probé los tacones y hasta di unos pasitos. La dependiente debe estar todavía en terapia intensiva. ¿Eres feliz? Arréglame el moño. Me siento bien, pero esto no es ni con mucho la felicidad. El cerquillo. ¿Qué pasa con el cerquillo? Péinamelo, tonta. Después de la función se duplican las energías para concebir otro espectáculo. ¿No has terminado? ¡Qué lenta eres! Me siento orgullosa de entregar lo que guardo y saber que las gentes, mis amigos, lo reciben bien, lo disfrutan. Esto me anima para seguir creando. Y… ¿en la intimidad de tu cuarto? Como la bailarina española. Gunilla, no te lo digo más, concéntrate. Al principio todo era improvisado. En las fiestas uno se ponía encima cualquier trapo y pasábamos el rato. Ahora tenemos más carácter. Nos atrevemos a decir que somos una compañía. ¡Ay, me duele la cabeza! Siempre he dicho que la cabeza es lo que duele; lo demás entra solo. Por eso estás aquí: por promiscua e indecente. Ninguna está por santa; aquí estamos todas por contentas. El vestido surgía de cualquier cosa. Truqueábamos las cortinas, lo mismo hacíamos con los retazos de tul, lamé, satín, lo que encontráramos. Ahora tenemos vestidos regios, auténticos. Nos estrenamos los trapos que el modisto de Rosita diseña a los artistas. Somos exclusivas, mi amor. Acabó el número, te van a presentar. La vida… en ocasiones me resulta solitaria. Va a entrar la música de presentación, atenta. Lo maravilloso es la maleta de los vestuarios. Ahí te pueden sorprender préstamos, donaciones, compras; hay de todo como en el maletín de Mary Poppins. Me siento como gelatina en plato llano. Se me cayó el arete, ayúdame a buscarlo. ¡Niña, el arete! ¿Lo pisaste? Eres la maldad en dos piernas. Una última pregunta. Este hombre no piensa acabar, me tiene en un tacón. A escena. De que la pasamos bien no hay dudas; pero no confundamos los buenos ratos. Ahora es cuando es y no cuando tú decías. No demores. La realización es algo que se logra pocas veces. Esto es un refugio, las lentejuelas enmascaran el conflicto. Te aplauden Gunilla. ¿Cómo me veo? Bastante mayor. Podrías ser menos sincero. ¿Qué prefieres realmente? ¡Qué pregunta y en qué momento! Estás preciosa. Adulador. Sueño con algo real, verdadero: la fantasía me absorbe. Soy una mentira feliz. Con ustedes… Ya viene la estrella. Pero respóndeme. Quisiera ser Gunilla, siempre Gunilla. Me deslumbras. ¡Cosmonáutica! Vivir, vivir, yo no sé si mañana… ¡Eres la que eres! Cuando canto pienso en todos y en mí: me pregunto si voy a despertar. Vivir con los brazos abiertos… ¡Perróticaaa! Soy el resumen de todos ellos a la vez. ¡Luminaria! Lo que más anhelo no es una joya, no es un príncipe. Vivir sin mañana, vivir... Luego todos se irán, me olvidan. La verdadera poesía está en la recompensa. Eres lo mejor de la noche. Ojalá: ojalá me regalaran flores.

 En memoria de Guillermo Ginestá

"Amarillo Amaurí", Nonardo Perea

***

De la crítica:

Kallima, travestible mariposa javanesa que logra representar la invisibilidad mimetizándose en un gesto hipertélico, que en su opulencia barroca se acerca al pulso de la muerte, es vocablo sugerido por Severo Sarduy como nombre ideal de un travesti. Gunilla, el protagonista del cuento homónimo de Miguel Ángel Fraga, alcanza su realización genérica, exhaustiva desconstrucción de su propia identidad, pero no para afirmarse en el sexo inverso que le sirve de modelo -meta inalcanzable y a la postre, tampoco deseada-, sino para ir más allá de esa finalidad y tocar el centro mismo de una simulación que alcanza en el propio acto de la metamorfosis su más profundo sentido.

[…]

En efecto, Gunilla no busca imitar fielmente el sexo contrario, ni convertirse en una copia fiel de la artista tras la cual se nombra. Tampoco se propone la desviación paródica del paradigma artístico escogido. Su travestimiento va más allá del afeminamiento y de su condición homosexual para detenerse en esa zona de ambigüedades donde se difuminan identidades y géneros en un radical desasimiento de lo real. [178, 179].

Margarita Mateo Palmer, Ella escribía poscrítica (1995)

***

“Gunilla”, un relato eficaz, uno de los los pocos ejemplos fehacientes de la transportación a nuestras letras de ese peculiar sentido del humor que reinventa al gay desde sí mismo. [49].

Norge Espinosa, “Los discurso de la ira (sobre un libro de Miguel Ángel Fraga)”, Extramuros, no. 9, 2002.

2 Respuestas a “GUNILLA

  1. Sencillamente genial… Migue, voy a ti!! Un abrazo desde Rusia.

  2. Las fotos están muy bien realizadas. Y el cuento…🙂
    Gracias a los editores por la publicación.

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