POEMAS de Rafael Álvarez Rosales (II)

 

PÓSTUMO DE RAYMOND CARVER
                  (fragmento)

¿Obtuviste lo que deseabas de la vida?
Sí.
¿Y qué querías?
Amar y ser amado sin recelo.

No podría yo decir lo mismo”, murmuró entre dientes Peter Orwell mientras devolvía el libro al stand de los incunables. “Yo, que poseí la complexión de bellos sexos, que ensayé la caricia sobre efímeros retornos sin propósito, desde cuándo estoy aquí. ¿A quién importo?”

 

 

                                                                                                             Sylvia
Exánime.

          Se dejó hipnotizar por la bombilla y su fatuo parpadeo. Era sola, resistiendo el acoso de la nieve y las paredes, que también nevaban: blanco críptico, neurótico, adusta imagen del vacío que preña la desmemoria.
          Sólo atinaba al parpadeo de la luz artificial. Débil, y falsamente amnésica, aspiró los olores que embalsamaban la habitación: dúctiles fragancias que le obsequiaba la chimenea sepia del crematorio.
         Cerró las persianas lentamente, como quien cierra los ojos buscando el sueño.

 

 

 

 

Hoy mi piel asiente el filo viscoso de las navajas. Se viste con el perfil de quien huyó hace tanto tiempo, de quien asiente en cumplir su propio acto de fe y misericordia sin lograr el concilio de dobleces.

Renuncio. Me ha asfixiado el yugo indócil de la resignación. Alguien dinamitó el puente que era manso arco entre la elección y mi vida, entre esos breves hilos de agua que el Ouse trenzaba para coronar como ecos las ondas que desnudaban mis confesiones.

Renuncio. Con el punto de burano he enmendado los bolsillos: van a calibrar el peso exacto de las piedras.

                                                                                                  Virginia

 
 

Alguien se consume
al sollozar los paños blancos de la aurora.
Un ser que engulle su perfil de pez,
de hombre-ave
subyugado por la panacea de los males.

Seduce la gravedad,
su cuerpo sumido en la transfiguración del vuelo.
Lenta es la transfiguración,
como lenta la caravana que corteja su cadáver.

This is the end, beautiful friend.
This is the end, my only friend.

 

         

EL FESTEJO

                                 En esa rama que la tarde festeja
                                 ha muerto un pájaro.
                                                         Emilio de Armas


De las cuencas de sus ojos
las hormigas
cortejan hacia la gruta
las membranas del totí.
Otras tantas se escabullen por el pico
sosteniendo siete veces
la fracción que desollaron.

Sobre aquel que fue delicia del naranjo
la luz soba los nervios muertos.
Desde la copa de un árbol
que nadie ve
el pájaro
contempla
el ardid a que su carne llama.

 

4 Respuestas a “POEMAS de Rafael Álvarez Rosales (II)

  1. Esto relaja y motiva.

  2. La foto es asombrosa, y las pinturas también🙂 Saludos.

  3. Michel García Cruz

    Pero no hay dinamita entre el puente de lo que somos y lo que vivimos, lo que sentimos y lo que nos es dado sentir…, Rafa, una vez más dando en el clavo…

  4. Son hermosos estos textos como es inexplicable el alma.

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