HÁBITAT, palabras de presentación…

 

A principios de enero de 2012 tuvo lugar la NO presentación del inofensivo  Hábitat en  La Quinta de los Molinos de La Habana. He aquí las gentiles palabras de YANELYS ENCINOSA, que no llegaron a escuchar ninguno de los invitados, intelectuales y escritores, amigos, a quienes perdono y entiendo, desde su miedo.

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CON BREVES OJOS…

He aquí que en el 2010 obtiene el Premio Calendario un libro raro. Raro porque por algunos puede ser cuestionada la categoría en que concursó, así como la etiqueta con que lo clasificó la Editorial Abril: poesía infantil, o prefiero decir para niños, rótulo que parece excluir ese otro campo que considera el certamen: y jóvenes. No está en mí la voluntad de clasificar el libro o premeditar sin comprobación de su efecto si es o no para niños; prefiero leer Hábitat, de Rafael Álvarez, como poesía para todas las edades.

La nota situada al final del cuaderno nos revela la intencionalidad del autor. Su sobrino, emigrado en tierra extraña, es el destinatario inmediato a quien se dedican estos versos. La poesía es el medio para acercarle al niño la visión reveladora del mundo que dejó atrás, como el padre que lleva al hijo de paseo y le enseña a ver y a descubrir su medio. Mas aquí el paseo es solitario. El hablante descubre, describe para que, a través del puente reunificador de la poesía, su oyente conozca lo que no podrá ver, lo que no debe perderse de su hábitat natural, mientras la estancia en una nación de escarcha le ronda los ojos de tinieblas.*

 

Portada

 

El individuo que habitualmente suele verse reflejado en la poesía occidental y en la cubana de las últimas décadas, el individuo que descarga en el verso la emoción de su experiencia íntima, está silenciado aquí para abocarse hacia el exterior. La visión del humano diseminado en el paisaje es la que encontramos en Hábitat, el hombre como parte o miembro de la naturaleza (rural, urbana) y no como su centro y eje. Esta visión propuesta entronca con los principios más antiguos de la filosofía oriental, consustancial al haiku, composición poética japonesa escogida por Rafael para fundar la estética de su libro.

En Hábitat hay un detenimiento en la floresta y la fauna cubanas. En la sección que inaugura el cuaderno, “Uno”, el sujeto lírico se adentra en los campos, procurando una aprehensión de la naturaleza desde lo sensorial: la visión de la oruga que perfora su crisálida, el allegro de grillos, el tacto que se adentra en complicidad:

Nadie respire:
dos cocuyos se aman
sobre mi hombro.

Véase en esta última imagen la sublimación y connotación espiritual de la cópula animal, al ser enunciada con el verbo amar.

En esta primera parte la observación del entorno y la atención a los detalles del paisaje que muestra lo autóctono rural cubano, traspasan zonas de nuestra poesía desde Zequeira y Ruvalcaba hasta “Los poetas de la tierra”, mal llamados “tojosistas”, como Roberto Manzano, Alex Pausides, Francisco Mir. Tanto en la poesía de estos autores como en Hábitat, el primer poemario de Rafael Álvarez Rosales, el paisaje rural se imbrica sentimental y emotivamente a la experiencia del sujeto lírico.

Si de la mano de Martí se abre el texto, calado por ese aliento natural que transpira Versos Sencillos, con un origenista se cierra: Al nombrar las cosas que a Jorgito impresionaban de su entorno, así como otras que pronto conocería, de haber permanecido, quiero conjurar el vacío que su ausencia ensancha hora por hora.” Este ascendiente declarado de Eliseo Diego, junto con el de Alejo Carpentier, late en la sección final del cuaderno, “Dos”, donde se disecciona la ciudad, como quien camina por calzadas y arterias menores avizorando el misterio de los barrios, nombrando las pequeñas cosas entrañables del espacio urbano y su gente: la sucia glorieta, el viejo que orina, el pordiosero… Hay soledad en las grandes creaciones humanas, en las columnas y parques; abandono en las paredes, herrumbre donde hubo secretos. La vida está definitivamente en las ínfimas cosas: en el charco que calma la sed de los perros, en las hemorragias de los vitrales y en la espera de salvar la distancia, de acercar a alguien ausente a estos sitios memorables.

En conjunto, es este un libro de la añoranza, para salvar la distancia y la pérdida; fresquísimo platinado que recrea, en apretada síntesis, el descubrimiento y el deslumbramiento por la floritura de la imagen; intento de rescatar en la mirada infantil los detalles de nuestra geografía nacional, la plasticidad del paisaje interior de una isla que trasiega los encantos más allá de sus costas y reclama desde lejanos horizontes el retorno de los ojos.

*Parafraseando el epígrafe.

 

8 Respuestas a “HÁBITAT, palabras de presentación…

  1. Hola, llegué a través de Facebook. Me llega esta entrada, creo que mi país va hacia el mismo destino.
    Un abrazo.
    HD

  2. Gracias Yami, Eli, Michel, Dolores por sus comentarios. Pues, la verdad es que no pienso presentar en Cuba en buen tiempo. Todo es absurdo y complicado. La autocensura de la gente es lo que más daño hace y les hace.

  3. Rafa, tendré del tuyo un ejemplar? Felicidades amore…

  4. Rafa, el libro es una suerte de recuperación de todo ese imaginario que tantos Jorgitos, como tu sobrino, se perderán por haberse ido (imaginamos que por causas mayores, como las de todos, qué le vamos a hacer) a ese otro país de ojos de escarcha donde, si de verdad es inteligente, deberá procurarse el sonido de sus totíes nacionales, de sus halcones solitarios y de sus lobos montañeros, para volver a crear, una vez más su geografía personal que lo ayude a vivir.

    Lo que es un completo despropósito es que el libro no se haya presentado en La Habana y aún esté así, alguien tiene que resolver esto de inmediato, un libro tan “inofensivo” pero tan crucial con un lenguaje tan sencillo y directo y tan nacional no puede quedar desapercibido por la mayoría de los lectores, tengan o no miedo de leer.

    Besos!

  5. Temos as raiceiras ancoradas no máis profundo da terra que nos ve nacer…

  6. Felicidades, Rafa, por el libro, por el premio, por la valentía… Aunque haya sido una No presentación sin Ellos, nunca estamos solos. La imagen de la ciudad que parafrasea Yanelys Encinosa Cabrera (aludiendo a “Dos”) me hizo revivir mis regresos del trabajo a la casa, por esa misma ciudad “de escarcha”. Estoy impaciente por leerlo.

  7. Rafael,
    A mí me encanta tu libro. Lo tengo aquí en un lugar cerca, al alcance de mi mano, y vuelvo y vuelvo a leerlo. Qué pena que se lo perdieron!

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