Archivo de la categoría: Poesía

UNA CONGA que se acerca…

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Celebramos la aparición de Conga triste de La Habana (Araña Editorial, 2015),  del actor y escritor habanero Julián Martínez Gómez (1985), e ilustrado por David Redondo Bomati, Flick (Madrid, 1971).

Presentado hace poco por nuestro contribuyente, el narrador y gestor cultural Michel García Cruz en la quincuagésima Feria del Llibre de Valencia, al leer por segunda vez el poemario advierto la necesidad de seguir el futuro quehacer poético de este joven autor. La breve compilación que aquí ofrecemos, revela la forja de una voz diferente en el panorama de nuestra poesía más actual.

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Hoy viene del mar un aliento de tigre.

Mi corazón se derrite como los helados

en las mesas de Coppelia.

Los muchachos me miran salivando,

soñando con neveras.

Yo no soy más que un suspiro líquido

sobre la mesa.

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Muchachos en la Calle 23,

cada cual con su lucha.

En la comparsa de los poros,

vienen al mundo gotas

de sal y miel de Ochún.

Ojos de Eleguá y caminos.

Traspié de sueños,

danzón de caracoles.

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Negro bien negro de la noche,

abrázalos a todos.

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04

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Bájate de la bicicleta.

No quiero que cargues con mi peso.

Quiero llevar el tuyo de la mano,

viajar sin trampa,

sin bolsillo,

regalarte un jacinto.

La vida es una conga triste,

pero mi amor es blando

como la acera en agosto.

Bájate de la bicicleta, mulato.

¡Bájate!

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Doce del mediodía.

Hay rectificación en la columna,

diazepam en el macuto,

timbales,

sueño,

bajo,

flauta,

hastío,

violines,

días sin promesa.

Por Prado y Neptuno

el mismo Chachachá de siempre;

bailo despacio el engaño

para evitar el tedio.

Uno, dos y tres,

parece que no pasa el tiempo…

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01

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SÍNCOPA

Somos una alegría que viene

con lo triste,

arrollando como puede.

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La poesía en nuestro tiempo o del insoportable Paz

Para Diego, en Borges

Poemas de Gelsys M García

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                         Banquete

El baptisterio fue mi cuarto de juegos,
mi salón de espejos,
mi urinario.
En la pila bautismal escupí junto a los otros niños                             de la  catequesis.
Y me miré en el agua como se observa la gente en un cristal.
La cabeza de Juan Bautista fue lo único que vi en el fondo           del agua.
Salomé llevando la cabeza de Juan,
sirviéndola a los comensales hambrientos,
con un hambre de siglos de cristianismo.
Y un hilo de sangre,
cayendo de la bandeja,
manchándoles los vestidos
y el mantel blanco.

© 2013 Rafael Álvarez.

© 2013 Rafael Álvarez.

                                       El mensajero y el ángel

El mensajero que llega desfallecido, ya sea tras correr miles de kilómetros que separan un sitio de otro, ya sea por recorrer una distancia menor en un sentido espacial neto, real si se prefiere. El mensajero cuya mala nueva es la causa de su repudio público, de su condición de apestado. Del vocablo griego con que se designaba al mensajero se derivó nuestro «ángel». Quizás porque para los helenos toda noticia por llegar era trascendente y escapaba de cualquier maniqueísmo fácil. Ángel y mensajero, dos seres que son totalmente ajenos, antagónicos. El ángel nuestro pertenece a lo alto. La verticalidad es su reino. El mensajero pertenece a la tierra. El subsuelo es su verdadera morada. El ángel que anuncia a María es el único que desempeña el rol de mensajero. Viceversa sería imposible. Un mensajero trasmutado en ángel sería un cataclismo para el pensamiento occidental. Pangloss ángel. Cándido mensajero. Alcofribas Nasier ángel. Rudolf Diels mensajero.

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                                           Definición (47)

Llegar a la definición. El propio san Agustín lo intentó, pero su valor es puramente estilístico y quizás hasta retórico. Un pretexto escriturario más.

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La divinidad que da su mensaje en 114 azoras tan dispares en su extensión nos lleva a pensar en la confusión de ese Ser, incapaz de hilvanar un discurso coherente o un único estilo propio. Divinidad para nada creíble cuando su más excelso profeta se llama a sí mismo Muhammad, ‘Alabado’. El Dios de los cristianos está envuelto en polémicas mayores: la primera de ellas es la que concierne a lo que realmente es su mensaje: 66 libros, 73, 77 o 78. En segundo lugar, un Dios que se expresa ya en versos, ya en prosa; que se pinta a sí mismo como iracundo o como el perfecto amador; que lo mismo se deleita en la épica y pide la paz, que condena la lujuria pero que se distiende en cantares eróticos; no es más que el reflejo de un Ser inestable y difuso. Un Ser hecho a nuestra imagen y semejanza.

© 2014 Rafael Álvarez.

© 2013 Rafael Álvarez.

                                                Profesión de fe

Todos los Cristos me han parecido irónicos, seres innecesarios. El Cristo amarillo delata esa condición de ser sin rostro. Los Cristos sangrantes del arte han hecho de Cristo un souvenir más. El Cristo de los evangelios es un ser de ficción producto de las fabulaciones de inciertos autores también perdidos en el tiempo, un producto de la tradición oral. Del único Cristo que tenemos certeza es del apellidado Javacheff. Lo vemos como un hombre de los números, un funcionario del espectáculo occidental: miles de sobrillas en Ibaraki y en California; Christo sentado en una silla de madera y tela (como la de cualquier director del western spaghetti) contemplando un Reichstag envuelto en aluminio; un bosque de Basilea, cientos de árboles, cubierto de tela. Todos estos gestos solo son la prueba de su existencia: los millones de espectadores congregados ante sus obras testificando que Christo es un hombre.

Iniciación cubana de KATÁBASIS

TDH celebra KATÁBASIS (2014), del sello editorial cruceño LA MIRADA, con dos fragmentos de su lectura poética en La Habana: “La ruta de la seda”, de Jesús Barquet  y “Los sueños de Anu. Tablilla II”, de Yoandy Cabrera, leídos ambos por el propio Barquet en la presentación del libro que tuvo lugar el 24 de marzo del presente año en el CC Dulce Ma. Loynaz.

 

EL DISCURSO DE NEZAHUALCÓYOTL

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por ROBERTO MANZANO

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Somos como las flores: nacemos, y pronto nos marchitamos…

Job 14.2

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Vi cómo asesinaban a mi padre: fue en el bosque, y lo contemplé todo oculto detrás de un gran tronco: esa pavorosa mirada se encuentra ahí todavía, encarnada sobre el libro de pinturas.

 .

Cuanto existe se desencarna, pero esta visión permanece: ahí comenzó lo que fue comienzo profundo, y lo que ya es imagen fija: cualquier desborde es porque se obstruye el flujo!

 .

Pónganse de pie, cantores: aquí, en esta sala de música, pónganse de pie; allá, bajo el árbol florido, pónganse de pie: sólo de pie, con flores y entre todos, puede entonarse un gran canto.

 .

Atavíense, para sostenerse de verdad aunque sea un segundo: atavíense de flores y cantos para la hermandad, y cantemos puestos de pie la angustia que significa despedirse algún día.

 .

Estoy muy triste, me aflijo abundantemente: mi angustia vuelve y vuelve, como un agua ebria, empapándolo todo: pero el canto es como un brillo fresco, un relente tan alegre!

 .

Agiten el abanico y beban su licor: comience entre todos el cruce de cantos, jubilosos de flores bien elevadas, porque ésta no es nuestra casa: de aquí tendremos que marcharnos sin remedio.

 .

Cómo podrá disiparse este disgusto de tener que abandonarlo todo algún día?: sólo se disipa de verdad con flores y cantos: sólo un corazón atareado y magno inspira un libro de pinturas.

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Mucho hemos hecho, y seguiremos haciendo mucho: no nos paraliza el disgusto: pero ahora, bajo la lucidez que proporciona elevar flores y cantos, entra la verdad en nuestro corazón.

 .

Soy cantor, un papagayo de gran cabeza: hágase la danza, que sólo en la tierra hay placer aunque sea por un instante, y uno se da a conocer con flores: las flores prestadas de la tierra!

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Nezahualcoyotl

 .

Porque entraremos en la región donde se pierde el cuerpo: habrá que arribar a la casa del silencio, de la que no se vuelve: es ineludible que ocurra, y nos iremos de una vez para siempre.

 .

Vibren las sonajas, atiranten los tambores: atavíense como quetzales y guacamayas: que la gran guacamaya presida, y las águilas y los tigres beban cacao para la refulgente danza.

 .

Mi corazón también es feliz hasta ahora, debo decirlo, y mucho más ahora que cruzo mis flores con otros cantores, pero lo tengo todo bien entendido: tendremos que entrar sin falta en la sombra.

 .

Dador de Vida, padre nuestro, qué pasó con nosotros?: respetuoso, pero airado, te lo estoy diciendo: tú, que lo invades todo como el agua y el viento, qué hiciste en verdad con nosotros?

 .

Cómo es que te nos escapas en los espacios?: te he levantado una torre llena de pisos de paz y gloria, y no te encontramos: nadie sobre la tierra puede ser tu amigo: te esparces demasiado!

 .

Apiádate de nosotros, que hemos nacido en vano: ciertamente somos menesterosos, pues la amargura nos invade y conduce: qué dicha puede haber si partimos y perdemos el cuerpo?

 .

Dador de Vida, sobre la tierra nos embriagas y enloqueces: quién puede tener aquí éxito verdadero?: sólo alcanzamos a invocarte, porque nadie entra en la casa del que se inventa a sí mismo.

 .

Cuánto evoco a los reyes que fueron: si los buenos reyes pudieran regresar ahora, pero fueron quebrados como unos tiestos frágiles: entraron en el lugar de los carentes de músculos.

 .

Nadie torna de su ausencia: también soy rey, y gobernando he envejecido: he erigido palacios y templos, calzadas y acueductos, academias y bosques, cantos y libros de pinturas.

 .

Pero tengo el corazón desolado; me pongo el lustroso collar delante de águilas y tigres: soy el poeta de la ribera de las nueve corrientes, pero sufro en la tierra: me sale de adentro la tristeza.

 .

Allá en la ribera de las tórtolas tendré sepulcro después que me lloren las ancianas alrededor de la estera de plumas amarillas: que me amortajen como a todos, pues nadie faltará a la cita!

 .

Debajo del árbol florido que me amortajen: soy poeta y mi canto logrará vivir aquí en la tierra: enderecen el corazón, atavíenlo de flores y cantos, que éste es el instante auténtico del gozo.

 .

Entremos en la casa de la pintura y vibren los cascabeles: cante el faisán sobre las flores del canto: agrupémonos a la sombra magnífica del árbol florido, tanto los tigres como las águilas.

Como las plumas nos esparciremos, con flores de oro y negras, ataviados con ajorcas de jades, bebiendo cacao con maíz y venerando la amistad, porque no se puede ser rey dos veces!

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REGRESSO, de Jesús J. Barquet

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Então achou o jazigo que queria, Achei, respondeu Ricardo Reis.

José Saramago

___________ I

Dizem que não voltou quando chamado

e sim quando sentiu que precisava reencontrar seu Criador.

Dizem

______ que andava pelas ruas de Lisboa

procurando Seus avisos, Seus rastros atrozes

nas praças e becos

daquela cidade antes cúmplice

e agora diferente

sem ser por isso inteiramente outra.

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“Morreu o Criador”, anunciaram

os jornais da manhã

enquanto desembarcava anônimo no Tejo

sob a chuva.

Mais uma vez, tenta perambular

pela antiga cidade, alheia já do Mestre

que expulsou os que criara

e que agora morria

sem providenciar seus regressos.

No mudo vazio das calçadas e vielas

vê Ricardo Reis lampejar sem lembrança nem culpa

uma sábia orfandade,

ou será tudo aquilo apenas um surto no seu olhar?

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Mas nosso herói é feliz: rei de si próprio, é feliz,

mesmo sabendo que esse pródigo retorno de hoje

é só um projeto — mais um — impossível.

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© 2013 Rafael Álvarez

© 2013 Rafael Álvarez

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__________ II

Não chegou com as malas costumeiras

nem pó nas sandálias do mundo

que lhe obrigaram percorrer.

Nas mãos unicamente três odes

de amor a uns deuses remotos

que ninguém de lá conhecia, escritas

após abandonar sua terra:

Quer pouco: terás tudo / Quer nada: serás livre.”

_____________________ Nos bolsos das calças

trazia suas odes como chaves, oferendas, simples

trocados para deixar ao pé de uma ceiba

que imaginava imutável sem tê-la visto nunca.

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Restava-lhe ainda uma dívida:

beijaria o jazigo da mãe cuja morte

não lhe foi permitido acompanhar

e de novo,

__________  num navio qualquer,

iria embora dalí, mesmo contra sua vontade,

mas com o suave desassossego de ser, afinal,

inteiramente livre, outros.

ADÁN en el ESTANQUE (selección)

 

TDH celebra la publicación de Adán en el estanque
(editorial Betania, 2013), poemario de Yoandy Cabrera

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MI MADRE TEJE UN MANTEL

En los bordes remolinos
espesos, oscuros,
puntadas oculares,
pupilas de galerna que apuñala
con agujetas de aluminio.
Y tuerce el cordel
creando pequeñas borrascas,
rostros entre el hilo atado mil veces
y los espacios en que va
fijando nombres.

El pensamiento, sus palabras
se entrecruzan, las agujas
golpean contra hebras que se leen,
escurridizas, como un agua
perdida por entre los punzones,
conceptos alargados:
duda, casa, hijos, Dios,
que se filtran por sus manos,
certeras y nerviosas
en los golpes.

Mi madre teje un mantel
donde aparezco despeinado,
recién abierta la ventana al día,
y empujo la puerta, rompo
el estambre con mi paso,
dudoso, perdido
en la escalera del mosaico,
hacia abajo,
y mis ojos se nublan, ebrios
por las primeras puntadas
de un fulgor desconocido.

 

MANÁ

Asumo hace tiempo
prefiero asumir
que el pan lo envía Dios
aunque cueste centavos

Por eso el cuadernillo
como una miniatura
del libro de la vida
en que se marca a diario
las veces que acepto
la levadura ácida
como don celestial

 

Sexto día (Adam). 2011. Dashiell Hernández

Sexto día (Adam). 2011. Dashiell Hernández

 

DOMÉSTICA

El verso como el arroz en tus manos
agua turbia que transcurre
pozo       duda cóncava

Pasas tierra adentro
grano a grano
como el primer poema que escribo
el primer dulce que pongo a hornear
o la lágrima por el amor primero

Raspo el fondo y esto es la vida
la poesía puesta al fuego
el arroz de tus manos

 

SE PERMUTA

Lo primero es descolgar los ídolos
fusilarlos en la caída
vender los libros ahora
que cumples veinticinco años
y tu vida se levanta
como una verdad miserable
como una lectura incompleta
degollar los animales uno a uno
recoger las fundas
almidonar el viaje como posible
envolver la falsa porcelana
derribar la cerca
los arbustos
envenenar los diques con la ausencia
cerrar la puerta de enfrente
como Ícaro bajar
hacia la capital del agua
fundar islas en la caída
cantar a tus padres una nana hasta la tumba
reconocer al final
que nada se ha movido
que somos una pose
para una foto de familia
contemplándose
en las aguas del fregadero
o en el cristal de la cómoda
que devuelve como una bofetada
el rostro
que quisimos permutar

 

de ENTREMIRADAS II Galicia-Cuba

 

traducción al gallego: Rafael Álvarez Rosales

s/t, Caridad Atencio

La cruz es más azul, más oscura que el mar. Y un rayo la conforta, le da una estela. Al confín has llegado donde se inicia todo. Aunque me espera el mar, todo comienza con la muerte o acaba con la fe de la estela. ¿Cómo quedaba un cuerpo allí? Marcando el arribo infructuoso, el fallido abandono. La cruz como una brújula entre los arrecifes dotando de esplendor a un símbolo. Y las piedras que suben en su lado derecho son un monje que reza sin rostro, sin mirada. La cruz es más azul, más oscura que el mar. El mar es el destino.

 

s/t, Caridad Atencio

A cruz é máis azul, máis escura que o mar. E un raio confórtaa, dálle un ronsel. Chegaches ao confín onde se inicia todo. Aínda que me agarda o mar, todo comeza coa morte ou remata coa fe do ronsel. ¿Cómo ficaba un corpo alí? Marcando o arribo infrutuoso, o errado abandono. A cruz como un campás entre os arrecifes dotaba de esplendor a un símbolo. A as pedras que soben ao seu lado dereito son un monxe que reza sen rostro, sen ollada. A cruz é máis azul, máis escura que o mar. O mar é o destino.

 

Niña, ca. 1904. Joaquín Sorolla

Niña, ca. 1904. Joaquín Sorolla

 

ARRECIFE, Antón Arrufat

En el oleaje vuelven,
ponen los pies en la arena,
sobre la verdinegra huella del agua.

Resbalan en el musgo,
hincan sus dedos
en el diente de perro,
que los acoge sin un ladrido,
saltan y se sientan sobre el muro
que divide la vida del pasado:

Son los amigos, los amantes, la hermana.
Muertos o vivos, tienen
esa forma de volver
sobre la sal,
para retocar sus vidas,
darles un brillo, un acento,
rectificar un juicio,
el amor insepulto,
como pudieron haber sido.

Traen antiguos encendedores.
La llama en el viento del arrecife
no se apaga, no se apaga.

 

ARRECIFE, Antón Arrufat

No ondada volven,
poñen os pés na area,
sobre a verdenegra pegada da auga.

Esvaran na carriza,
fincan as súas dedas
no dente de can,
que os acolle sen ladrar,
saltan e sentan sobre o muro
que divide a vida do pasado:

Son os amigos, os amantes, a irmá.
Mortos ou vivos, teñen
ese xeito de volver
sobre o sal,
para retocar as súas vidas,
darlles un brillo, un acento,
rectificar un xuízo,
o amor insepulto,
como puideron ser.

Traen antigos esqueiros.
No vento do arrecife o lume
non se apaga, non se apaga.
 

POEMAS de Carmen K. Aldrey

    

                              II

Perderé el don de la palabra
quedaré ciega y tendré
        
que guiarme por el tacto

una enfermera filipina
             
me limpiará las heces
me desnudaré en el patio
                            
cuando llueva
el agua de la vida
entrará por mis venas
y su dulzor hará que cante
melodías de la infancia

los cuervos me sacarán
                              
los ojos
                
por inservibles

llegarán legiones
    
de amores olvidados
para llevarme en andas
                  
al inframundo
renaceré en el caos
y con ello en la vida

nunca sabré quién fui.
 
 

2

           

 
 
                              VII

Por qué mentirse
              
y no reconocerse
rama que ha sido cortada
                                
para leña

Por qué insistir en ser flor
una simple hoja reverdeciendo
                                
sobre la tierra
si luego el fuego devora
los espacios donde la vida
ha intentado erguirse
       
con la raíz descubierta.

(¿En dónde están
          
amigos míos
cuando el hacha del leñador
            
se yergue para clavarse
en la corteza limpia de la rama?
¿Dónde cuando deshoja la flor
                        
y escupe la hoja?)

Por qué mentirse
Unos nacen para ser ramas
      
otros para hacerlas leña.

 

Síndrome de la Cebolla

O

A PROPÓSITO DE LA TRADUCCIÓN DE “SEEKIN´ THE CAUSE”

 

por Rafael Álvarez Rosales

 

PINERO

 
 
 
 

Vínculo: SEEKIN’ the CAUSE, de Miguel PIÑERO (5 marzo, 2012)

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Reflexiones sobre una práctica o La traducción como forma de conocimiento

En “Seekin´ the Cause”, del poeta nuyorican Miguel Piñero, el hablante poemático indaga la causa última de los malestares que azuzan a su comunidad y a otros guetos del New York (acaso el Lower East Side) de finales de los 70 y principios de los 80. En el camino de esa búsqueda, revela que él mismo es pieza de la gran orquestación que reduce y cosifica la humanidad de los marginados.

Inserto en la línea temática de la denuncia, este poema logra salvarse del tufillo panfletario al que muchos de los poemas sociales se ven sujetos. Es sin duda un texto que desafía y motiva el ejercicio de la traducción. El empleo de jerga así como de referentes tanto populares como menos conocidos obligan al traductor a sumergirse en las ingentes extensiones de las aguas contextuales. A continuación expongo una selección de los casos e incidencias más significativos con los que lidié.

La primera decisión que tuve que tomar fue con “uptown… downtown… midtown… crosstown”. No ya sinónimos, sino conceptos similares o parecidos no existen en español. Sólo downtown comparte una noción de fondo y sentido con centro (de la ciudad). Pero si hubiera dejado la palabra centro, el golpe de efecto linguoestilístico se perdería. Tomé entonces la decisión de respetar el original por intraducible.

La segunda decisión fue con “thinkin´ the cause was sellin´ the white lady to black/children”. Había dos alternativas. La primera era irse por el supuesto del coded word. Asumir “white lady” como código callejero de la época para indicar “cocaína”, clave que intentó, en su invención, burlar el filtro policial. Efectivamente, fue una de las invenciones cifradas para nombrar esa droga, junto con otras como snow, nose candy, flake, blow, big C, white, snowbirds. Sabiendo ya que “white lady” refería la cocaína por codificación, y que siguiendo esta premisa podía traducirse tal cual, “cocaína”, la segunda alternativa era hacer una transferencia casi literal del sintagma en cuestión al español. El porqué de esta alternativa, finalmente mi elección, se justifica en el hecho de enfatizar la desconcertante paradoja del statement piñeriano cuando sitúa en un mismo y dialogante nivel al narcotráfico y la niñez. Cuando traduzco “the white lady” como “la damisela blanca” estoy intentando aportar un efecto dramático. Toda vez que preservo el vuelo del imaginario del cuento de hadas cristalizado en la figura de la damisela blanca, enfatizo la inocencia de esos niños y, por contraste, el desconcierto por la venta de la droga a ellos, al tiempo que también preservo el efecto plástico o visual logrado por Piñero, connotado antitéticamente con lo blanco y lo negro.

Otro de las encrucijadas en las que me encontré se ubica en “thinkin´ the cause is to be found in gypsy rose or j.b.” Primero sobrevino la necesidad de investigar que es o era “gypsy rose” y “j.b.” Las minúsculas me perturbaban al igual que la voz pasiva y la referencia a los nombres como locativos. En el poema la aparición de Gypsy Rose, nombre artístico de Ellen June Hovick (1911-1970), performer de Burlesque, ilusionista del desnudo, refiere uno de los tantos bares o centros nocturnos que acogieron como suyo (y con el fin de atraer clientela masculina) el nombre de la famosa stripper norteamericana. Luego, por extensión, asumí “j.b.”, también en minúscula, como el nombre de otro bar igualmente concurrido.

Sin duda fue “singin’ du-wops in the park after some chi-chiba” una de las incidencias más prolongadas que tuve. No hubo texto cultural alguno que me ayudara a descifrar qué cosa era “chi-chiba”. Padecí semanas y días de constante remordimiento por mi incapacidad de deconstruir el enigma. A punto de naufragar, decidí escribirle a quien fue amigo personal de Piñero en vida, el también poeta y académico Miguel Algarín, quien me esclareció que no iba a encontrar ningún texto que arrojara luz sobre “chi-chiba” porque esa palabra fue una invención del grupo de amigos que fundó el Nuyorican Poets Café.

Chi-chiba es un concepto de hilarante raíz metonímica y onomatopéyica. Todo parte de Sonny Chiba, uno de los actores más conocidos del cine de artes marciales y que alcanzó gran popularidad en Estados Unidos en la década del 70. El grupo de poetas amigos, en una de esas memorables noches de la bohemia nuyorican, decidió traer una nueva palabra al mundo, palabra que refiriera y encerrara el concepto de bronca callejera, como esas en las que ellos se veían inmersos en el barrio, ajuste de cuentas al old fashion way. Chiba se les aprestaba por analogía (peleas marciales de sus películas) a esa necesidad, pero había que ir más allá, y representar lingüísticamente el fenómeno acústico de la pelea o de los golpes. Todo se solucionó con la reiteración de la simpática y pintoresca primera sílaba chi.

Por último, quiero referirme a otro de los casos conflictivos durante el proceso de traducción: “found/ in the bowery with the d.d.t.´s”. Como ya se apreciaba anteriormente, este es un poema que transpira la atmósfera y las locaciones neoyorquinas. En el caso de Bowery, disminuido por el autor con la minúscula (sería interesante hacer un estudio sobre el porqué de la demeritación de nombres propios y topónimos en la poesía de Miguel Piñero); repito, en el caso de Bowery, estamos refiriéndonos a una calle del Lower East Side de Manhattan, situada entre el Barrio Chino y la Pequeña Italia, y que da nombre al suburbio adyacente, donde por decenios vivió la población de extracción más humilde de Nueva York, conformada principalmente por latinos y afroamericanos.

En el caso de “d.d.t.´s” y su hermética conformación a partir del uso de siglas, sucedió algo parecido a lo de “chi-chiba”. Fue muy estresante. La clave de sentido me fue dada por “in the potter´s field of an o.d.” En este verso, anterior al que me ocupa, desentrañé los grafemas “o.d.” desde el registro lingüístico clínico: overdose. Entonces, recurrí nuevamente a la jerga médica para explorar la posibilidad de una solución, y funcionó. Llegué al alumbramiento exegético de que el autor establece un juego de sonido y sentido entre el insecticida D.D.T., usado como alternativa barata de drogadicción, y D.T. (delirium tremens).

Ya cuando terminé de traducir todo el texto, me asaltó la duda de si debía incluir notas al pie para explicar algunas de las incidencias léxicas. Finalmente decidí prescindir de esas notas porque esterilizan el acto mismo de lectura de este poema que fue creado no para ser leído sino para ser recitado (performance).

 
 

Conclusión o Del traductor, ese comensal de cebolla

Releyendo mi variante al español del poema “Seekin´ the Cause” vuelvo a constatar que la traducción no es un mero acto de trasvase; más bien es una indagación cultural en el sentido más amplio, indagación ideoestética e ideoestilística, y por consiguiente, un acto de fe cifrado en el ejercicio mismo de la creación. No sólo se trasladan palabras, sino (inter/intra)contextos, cosmovisiones, ideologías. El traductor es como un Ulises asido a los despojos de su naufragio. Es su tenacidad lo que lo mantiene a flote. Sólo él es inmune al síndrome de la cebolla y sus bombas lacrimógenas; sólo él puede abrirse paso desde el corazón del fruto y conquistar los retos que le imponen las múltiples capas o membranas, o debería decir contextos, para llegar a una definición mejor. Es un comensal de cebolla, y en la deglución halla el deleite que pocos encuentran: la reconciliación con el conocimiento.