Archivo de la categoría: Poesía

UNA CONGA que se acerca…

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Celebramos la aparición de Conga triste de La Habana (Araña Editorial, 2015),  del actor y escritor habanero Julián Martínez Gómez (1985), e ilustrado por David Redondo Bomati, Flick (Madrid, 1971).

Presentado hace poco por nuestro contribuyente, el narrador y gestor cultural Michel García Cruz en la quincuagésima Feria del Llibre de Valencia, al leer por segunda vez el poemario advierto la necesidad de seguir el futuro quehacer poético de este joven autor. La breve compilación que aquí ofrecemos, revela la forja de una voz diferente en el panorama de nuestra poesía más actual.

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Hoy viene del mar un aliento de tigre.

Mi corazón se derrite como los helados

en las mesas de Coppelia.

Los muchachos me miran salivando,

soñando con neveras.

Yo no soy más que un suspiro líquido

sobre la mesa.

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Muchachos en la Calle 23,

cada cual con su lucha.

En la comparsa de los poros,

vienen al mundo gotas

de sal y miel de Ochún.

Ojos de Eleguá y caminos.

Traspié de sueños,

danzón de caracoles.

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Negro bien negro de la noche,

abrázalos a todos.

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04

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Bájate de la bicicleta.

No quiero que cargues con mi peso.

Quiero llevar el tuyo de la mano,

viajar sin trampa,

sin bolsillo,

regalarte un jacinto.

La vida es una conga triste,

pero mi amor es blando

como la acera en agosto.

Bájate de la bicicleta, mulato.

¡Bájate!

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Doce del mediodía.

Hay rectificación en la columna,

diazepam en el macuto,

timbales,

sueño,

bajo,

flauta,

hastío,

violines,

días sin promesa.

Por Prado y Neptuno

el mismo Chachachá de siempre;

bailo despacio el engaño

para evitar el tedio.

Uno, dos y tres,

parece que no pasa el tiempo…

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01

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SÍNCOPA

Somos una alegría que viene

con lo triste,

arrollando como puede.

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La poesía en nuestro tiempo o del insoportable Paz

Para Diego, en Borges

Poemas de Gelsys M García

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                         Banquete

El baptisterio fue mi cuarto de juegos,
mi salón de espejos,
mi urinario.
En la pila bautismal escupí junto a los otros niños                             de la  catequesis.
Y me miré en el agua como se observa la gente en un cristal.
La cabeza de Juan Bautista fue lo único que vi en el fondo           del agua.
Salomé llevando la cabeza de Juan,
sirviéndola a los comensales hambrientos,
con un hambre de siglos de cristianismo.
Y un hilo de sangre,
cayendo de la bandeja,
manchándoles los vestidos
y el mantel blanco.

© 2013 Rafael Álvarez.

© 2013 Rafael Álvarez.

                                       El mensajero y el ángel

El mensajero que llega desfallecido, ya sea tras correr miles de kilómetros que separan un sitio de otro, ya sea por recorrer una distancia menor en un sentido espacial neto, real si se prefiere. El mensajero cuya mala nueva es la causa de su repudio público, de su condición de apestado. Del vocablo griego con que se designaba al mensajero se derivó nuestro «ángel». Quizás porque para los helenos toda noticia por llegar era trascendente y escapaba de cualquier maniqueísmo fácil. Ángel y mensajero, dos seres que son totalmente ajenos, antagónicos. El ángel nuestro pertenece a lo alto. La verticalidad es su reino. El mensajero pertenece a la tierra. El subsuelo es su verdadera morada. El ángel que anuncia a María es el único que desempeña el rol de mensajero. Viceversa sería imposible. Un mensajero trasmutado en ángel sería un cataclismo para el pensamiento occidental. Pangloss ángel. Cándido mensajero. Alcofribas Nasier ángel. Rudolf Diels mensajero.

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                                           Definición (47)

Llegar a la definición. El propio san Agustín lo intentó, pero su valor es puramente estilístico y quizás hasta retórico. Un pretexto escriturario más.

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La divinidad que da su mensaje en 114 azoras tan dispares en su extensión nos lleva a pensar en la confusión de ese Ser, incapaz de hilvanar un discurso coherente o un único estilo propio. Divinidad para nada creíble cuando su más excelso profeta se llama a sí mismo Muhammad, ‘Alabado’. El Dios de los cristianos está envuelto en polémicas mayores: la primera de ellas es la que concierne a lo que realmente es su mensaje: 66 libros, 73, 77 o 78. En segundo lugar, un Dios que se expresa ya en versos, ya en prosa; que se pinta a sí mismo como iracundo o como el perfecto amador; que lo mismo se deleita en la épica y pide la paz, que condena la lujuria pero que se distiende en cantares eróticos; no es más que el reflejo de un Ser inestable y difuso. Un Ser hecho a nuestra imagen y semejanza.

© 2014 Rafael Álvarez.

© 2013 Rafael Álvarez.

                                                Profesión de fe

Todos los Cristos me han parecido irónicos, seres innecesarios. El Cristo amarillo delata esa condición de ser sin rostro. Los Cristos sangrantes del arte han hecho de Cristo un souvenir más. El Cristo de los evangelios es un ser de ficción producto de las fabulaciones de inciertos autores también perdidos en el tiempo, un producto de la tradición oral. Del único Cristo que tenemos certeza es del apellidado Javacheff. Lo vemos como un hombre de los números, un funcionario del espectáculo occidental: miles de sobrillas en Ibaraki y en California; Christo sentado en una silla de madera y tela (como la de cualquier director del western spaghetti) contemplando un Reichstag envuelto en aluminio; un bosque de Basilea, cientos de árboles, cubierto de tela. Todos estos gestos solo son la prueba de su existencia: los millones de espectadores congregados ante sus obras testificando que Christo es un hombre.

Iniciación cubana de KATÁBASIS

TDH celebra KATÁBASIS (2014), del sello editorial cruceño LA MIRADA, con dos fragmentos de su lectura poética en La Habana: “La ruta de la seda”, de Jesús Barquet  y “Los sueños de Anu. Tablilla II”, de Yoandy Cabrera, leídos ambos por el propio Barquet en la presentación del libro que tuvo lugar el 24 de marzo del presente año en el CC Dulce Ma. Loynaz.

 

EL DISCURSO DE NEZAHUALCÓYOTL

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por ROBERTO MANZANO

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Somos como las flores: nacemos, y pronto nos marchitamos…

Job 14.2

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Vi cómo asesinaban a mi padre: fue en el bosque, y lo contemplé todo oculto detrás de un gran tronco: esa pavorosa mirada se encuentra ahí todavía, encarnada sobre el libro de pinturas.

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Cuanto existe se desencarna, pero esta visión permanece: ahí comenzó lo que fue comienzo profundo, y lo que ya es imagen fija: cualquier desborde es porque se obstruye el flujo!

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Pónganse de pie, cantores: aquí, en esta sala de música, pónganse de pie; allá, bajo el árbol florido, pónganse de pie: sólo de pie, con flores y entre todos, puede entonarse un gran canto.

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Atavíense, para sostenerse de verdad aunque sea un segundo: atavíense de flores y cantos para la hermandad, y cantemos puestos de pie la angustia que significa despedirse algún día.

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Estoy muy triste, me aflijo abundantemente: mi angustia vuelve y vuelve, como un agua ebria, empapándolo todo: pero el canto es como un brillo fresco, un relente tan alegre!

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Agiten el abanico y beban su licor: comience entre todos el cruce de cantos, jubilosos de flores bien elevadas, porque ésta no es nuestra casa: de aquí tendremos que marcharnos sin remedio.

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Cómo podrá disiparse este disgusto de tener que abandonarlo todo algún día?: sólo se disipa de verdad con flores y cantos: sólo un corazón atareado y magno inspira un libro de pinturas.

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Mucho hemos hecho, y seguiremos haciendo mucho: no nos paraliza el disgusto: pero ahora, bajo la lucidez que proporciona elevar flores y cantos, entra la verdad en nuestro corazón.

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Soy cantor, un papagayo de gran cabeza: hágase la danza, que sólo en la tierra hay placer aunque sea por un instante, y uno se da a conocer con flores: las flores prestadas de la tierra!

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Nezahualcoyotl

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Porque entraremos en la región donde se pierde el cuerpo: habrá que arribar a la casa del silencio, de la que no se vuelve: es ineludible que ocurra, y nos iremos de una vez para siempre.

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Vibren las sonajas, atiranten los tambores: atavíense como quetzales y guacamayas: que la gran guacamaya presida, y las águilas y los tigres beban cacao para la refulgente danza.

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Mi corazón también es feliz hasta ahora, debo decirlo, y mucho más ahora que cruzo mis flores con otros cantores, pero lo tengo todo bien entendido: tendremos que entrar sin falta en la sombra.

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Dador de Vida, padre nuestro, qué pasó con nosotros?: respetuoso, pero airado, te lo estoy diciendo: tú, que lo invades todo como el agua y el viento, qué hiciste en verdad con nosotros?

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Cómo es que te nos escapas en los espacios?: te he levantado una torre llena de pisos de paz y gloria, y no te encontramos: nadie sobre la tierra puede ser tu amigo: te esparces demasiado!

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Apiádate de nosotros, que hemos nacido en vano: ciertamente somos menesterosos, pues la amargura nos invade y conduce: qué dicha puede haber si partimos y perdemos el cuerpo?

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Dador de Vida, sobre la tierra nos embriagas y enloqueces: quién puede tener aquí éxito verdadero?: sólo alcanzamos a invocarte, porque nadie entra en la casa del que se inventa a sí mismo.

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Cuánto evoco a los reyes que fueron: si los buenos reyes pudieran regresar ahora, pero fueron quebrados como unos tiestos frágiles: entraron en el lugar de los carentes de músculos.

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Nadie torna de su ausencia: también soy rey, y gobernando he envejecido: he erigido palacios y templos, calzadas y acueductos, academias y bosques, cantos y libros de pinturas.

 .

Pero tengo el corazón desolado; me pongo el lustroso collar delante de águilas y tigres: soy el poeta de la ribera de las nueve corrientes, pero sufro en la tierra: me sale de adentro la tristeza.

 .

Allá en la ribera de las tórtolas tendré sepulcro después que me lloren las ancianas alrededor de la estera de plumas amarillas: que me amortajen como a todos, pues nadie faltará a la cita!

 .

Debajo del árbol florido que me amortajen: soy poeta y mi canto logrará vivir aquí en la tierra: enderecen el corazón, atavíenlo de flores y cantos, que éste es el instante auténtico del gozo.

 .

Entremos en la casa de la pintura y vibren los cascabeles: cante el faisán sobre las flores del canto: agrupémonos a la sombra magnífica del árbol florido, tanto los tigres como las águilas.

Como las plumas nos esparciremos, con flores de oro y negras, ataviados con ajorcas de jades, bebiendo cacao con maíz y venerando la amistad, porque no se puede ser rey dos veces!

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REGRESSO, de Jesús J. Barquet

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Então achou o jazigo que queria, Achei, respondeu Ricardo Reis.

José Saramago

___________ I

Dizem que não voltou quando chamado

e sim quando sentiu que precisava reencontrar seu Criador.

Dizem

______ que andava pelas ruas de Lisboa

procurando Seus avisos, Seus rastros atrozes

nas praças e becos

daquela cidade antes cúmplice

e agora diferente

sem ser por isso inteiramente outra.

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“Morreu o Criador”, anunciaram

os jornais da manhã

enquanto desembarcava anônimo no Tejo

sob a chuva.

Mais uma vez, tenta perambular

pela antiga cidade, alheia já do Mestre

que expulsou os que criara

e que agora morria

sem providenciar seus regressos.

No mudo vazio das calçadas e vielas

vê Ricardo Reis lampejar sem lembrança nem culpa

uma sábia orfandade,

ou será tudo aquilo apenas um surto no seu olhar?

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Mas nosso herói é feliz: rei de si próprio, é feliz,

mesmo sabendo que esse pródigo retorno de hoje

é só um projeto — mais um — impossível.

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© 2013 Rafael Álvarez

© 2013 Rafael Álvarez

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__________ II

Não chegou com as malas costumeiras

nem pó nas sandálias do mundo

que lhe obrigaram percorrer.

Nas mãos unicamente três odes

de amor a uns deuses remotos

que ninguém de lá conhecia, escritas

após abandonar sua terra:

Quer pouco: terás tudo / Quer nada: serás livre.”

_____________________ Nos bolsos das calças

trazia suas odes como chaves, oferendas, simples

trocados para deixar ao pé de uma ceiba

que imaginava imutável sem tê-la visto nunca.

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Restava-lhe ainda uma dívida:

beijaria o jazigo da mãe cuja morte

não lhe foi permitido acompanhar

e de novo,

__________  num navio qualquer,

iria embora dalí, mesmo contra sua vontade,

mas com o suave desassossego de ser, afinal,

inteiramente livre, outros.

POEMAS de Rafael Álvarez Rosales (III)

 

s/t

El leño crepita en la oquedad.
Donde purgan las horas
en que fue olivo
alimentado por la sabia de los muertos
por el insomnio de los muertos
de Sicilia,
donde el humo se escabulle hacia la niebla
y es metáfora
espiga que se retuerce
voluta fulminante en su belleza,
donde un leño gorgotea como  el lirio
arrancado de un tajo
por las manos que luego lo arrojarán
frente al cadáver del Dictador,
allí, donde las ascuas abrevian en cenizas
(las cenizas de un leño que antes fue olivo:
lecho de los difuntos, remanso)
Empédocles persiste.
Su escritura desovilla
el misterio. 

 

Damian Hirst    

 

s/t

Medianoche.
A los pies de la ceiba:
dos gallos muertos
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Sirenas que agencia el puerto.
Flash de sonoras intermitencias
donde lucífugos llegan a morir.
Calles como escarpias
que reciben el trasiego
de jornales
sobrevolando
la imponente majestad
de un tronco en vilo
y el gesto de los tensados. 

Nada perturba más que las órbitas
de sus ojos,
ojos que anunciaron la luz primera
y no pueden evadir ahora
el cerco del sacrificio.