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Poemas de Gelsys M García

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                         Banquete

El baptisterio fue mi cuarto de juegos,
mi salón de espejos,
mi urinario.
En la pila bautismal escupí junto a los otros niños                             de la  catequesis.
Y me miré en el agua como se observa la gente en un cristal.
La cabeza de Juan Bautista fue lo único que vi en el fondo           del agua.
Salomé llevando la cabeza de Juan,
sirviéndola a los comensales hambrientos,
con un hambre de siglos de cristianismo.
Y un hilo de sangre,
cayendo de la bandeja,
manchándoles los vestidos
y el mantel blanco.

© 2013 Rafael Álvarez.

© 2013 Rafael Álvarez.

                                       El mensajero y el ángel

El mensajero que llega desfallecido, ya sea tras correr miles de kilómetros que separan un sitio de otro, ya sea por recorrer una distancia menor en un sentido espacial neto, real si se prefiere. El mensajero cuya mala nueva es la causa de su repudio público, de su condición de apestado. Del vocablo griego con que se designaba al mensajero se derivó nuestro «ángel». Quizás porque para los helenos toda noticia por llegar era trascendente y escapaba de cualquier maniqueísmo fácil. Ángel y mensajero, dos seres que son totalmente ajenos, antagónicos. El ángel nuestro pertenece a lo alto. La verticalidad es su reino. El mensajero pertenece a la tierra. El subsuelo es su verdadera morada. El ángel que anuncia a María es el único que desempeña el rol de mensajero. Viceversa sería imposible. Un mensajero trasmutado en ángel sería un cataclismo para el pensamiento occidental. Pangloss ángel. Cándido mensajero. Alcofribas Nasier ángel. Rudolf Diels mensajero.

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                                           Definición (47)

Llegar a la definición. El propio san Agustín lo intentó, pero su valor es puramente estilístico y quizás hasta retórico. Un pretexto escriturario más.

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La divinidad que da su mensaje en 114 azoras tan dispares en su extensión nos lleva a pensar en la confusión de ese Ser, incapaz de hilvanar un discurso coherente o un único estilo propio. Divinidad para nada creíble cuando su más excelso profeta se llama a sí mismo Muhammad, ‘Alabado’. El Dios de los cristianos está envuelto en polémicas mayores: la primera de ellas es la que concierne a lo que realmente es su mensaje: 66 libros, 73, 77 o 78. En segundo lugar, un Dios que se expresa ya en versos, ya en prosa; que se pinta a sí mismo como iracundo o como el perfecto amador; que lo mismo se deleita en la épica y pide la paz, que condena la lujuria pero que se distiende en cantares eróticos; no es más que el reflejo de un Ser inestable y difuso. Un Ser hecho a nuestra imagen y semejanza.

© 2014 Rafael Álvarez.

© 2013 Rafael Álvarez.

                                                Profesión de fe

Todos los Cristos me han parecido irónicos, seres innecesarios. El Cristo amarillo delata esa condición de ser sin rostro. Los Cristos sangrantes del arte han hecho de Cristo un souvenir más. El Cristo de los evangelios es un ser de ficción producto de las fabulaciones de inciertos autores también perdidos en el tiempo, un producto de la tradición oral. Del único Cristo que tenemos certeza es del apellidado Javacheff. Lo vemos como un hombre de los números, un funcionario del espectáculo occidental: miles de sobrillas en Ibaraki y en California; Christo sentado en una silla de madera y tela (como la de cualquier director del western spaghetti) contemplando un Reichstag envuelto en aluminio; un bosque de Basilea, cientos de árboles, cubierto de tela. Todos estos gestos solo son la prueba de su existencia: los millones de espectadores congregados ante sus obras testificando que Christo es un hombre.

EL DISCURSO DE NEZAHUALCÓYOTL

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por ROBERTO MANZANO

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Somos como las flores: nacemos, y pronto nos marchitamos…

Job 14.2

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Vi cómo asesinaban a mi padre: fue en el bosque, y lo contemplé todo oculto detrás de un gran tronco: esa pavorosa mirada se encuentra ahí todavía, encarnada sobre el libro de pinturas.

 .

Cuanto existe se desencarna, pero esta visión permanece: ahí comenzó lo que fue comienzo profundo, y lo que ya es imagen fija: cualquier desborde es porque se obstruye el flujo!

 .

Pónganse de pie, cantores: aquí, en esta sala de música, pónganse de pie; allá, bajo el árbol florido, pónganse de pie: sólo de pie, con flores y entre todos, puede entonarse un gran canto.

 .

Atavíense, para sostenerse de verdad aunque sea un segundo: atavíense de flores y cantos para la hermandad, y cantemos puestos de pie la angustia que significa despedirse algún día.

 .

Estoy muy triste, me aflijo abundantemente: mi angustia vuelve y vuelve, como un agua ebria, empapándolo todo: pero el canto es como un brillo fresco, un relente tan alegre!

 .

Agiten el abanico y beban su licor: comience entre todos el cruce de cantos, jubilosos de flores bien elevadas, porque ésta no es nuestra casa: de aquí tendremos que marcharnos sin remedio.

 .

Cómo podrá disiparse este disgusto de tener que abandonarlo todo algún día?: sólo se disipa de verdad con flores y cantos: sólo un corazón atareado y magno inspira un libro de pinturas.

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Mucho hemos hecho, y seguiremos haciendo mucho: no nos paraliza el disgusto: pero ahora, bajo la lucidez que proporciona elevar flores y cantos, entra la verdad en nuestro corazón.

 .

Soy cantor, un papagayo de gran cabeza: hágase la danza, que sólo en la tierra hay placer aunque sea por un instante, y uno se da a conocer con flores: las flores prestadas de la tierra!

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Nezahualcoyotl

 .

Porque entraremos en la región donde se pierde el cuerpo: habrá que arribar a la casa del silencio, de la que no se vuelve: es ineludible que ocurra, y nos iremos de una vez para siempre.

 .

Vibren las sonajas, atiranten los tambores: atavíense como quetzales y guacamayas: que la gran guacamaya presida, y las águilas y los tigres beban cacao para la refulgente danza.

 .

Mi corazón también es feliz hasta ahora, debo decirlo, y mucho más ahora que cruzo mis flores con otros cantores, pero lo tengo todo bien entendido: tendremos que entrar sin falta en la sombra.

 .

Dador de Vida, padre nuestro, qué pasó con nosotros?: respetuoso, pero airado, te lo estoy diciendo: tú, que lo invades todo como el agua y el viento, qué hiciste en verdad con nosotros?

 .

Cómo es que te nos escapas en los espacios?: te he levantado una torre llena de pisos de paz y gloria, y no te encontramos: nadie sobre la tierra puede ser tu amigo: te esparces demasiado!

 .

Apiádate de nosotros, que hemos nacido en vano: ciertamente somos menesterosos, pues la amargura nos invade y conduce: qué dicha puede haber si partimos y perdemos el cuerpo?

 .

Dador de Vida, sobre la tierra nos embriagas y enloqueces: quién puede tener aquí éxito verdadero?: sólo alcanzamos a invocarte, porque nadie entra en la casa del que se inventa a sí mismo.

 .

Cuánto evoco a los reyes que fueron: si los buenos reyes pudieran regresar ahora, pero fueron quebrados como unos tiestos frágiles: entraron en el lugar de los carentes de músculos.

 .

Nadie torna de su ausencia: también soy rey, y gobernando he envejecido: he erigido palacios y templos, calzadas y acueductos, academias y bosques, cantos y libros de pinturas.

 .

Pero tengo el corazón desolado; me pongo el lustroso collar delante de águilas y tigres: soy el poeta de la ribera de las nueve corrientes, pero sufro en la tierra: me sale de adentro la tristeza.

 .

Allá en la ribera de las tórtolas tendré sepulcro después que me lloren las ancianas alrededor de la estera de plumas amarillas: que me amortajen como a todos, pues nadie faltará a la cita!

 .

Debajo del árbol florido que me amortajen: soy poeta y mi canto logrará vivir aquí en la tierra: enderecen el corazón, atavíenlo de flores y cantos, que éste es el instante auténtico del gozo.

 .

Entremos en la casa de la pintura y vibren los cascabeles: cante el faisán sobre las flores del canto: agrupémonos a la sombra magnífica del árbol florido, tanto los tigres como las águilas.

Como las plumas nos esparciremos, con flores de oro y negras, ataviados con ajorcas de jades, bebiendo cacao con maíz y venerando la amistad, porque no se puede ser rey dos veces!

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REGRESSO, de Jesús J. Barquet

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Então achou o jazigo que queria, Achei, respondeu Ricardo Reis.

José Saramago

___________ I

Dizem que não voltou quando chamado

e sim quando sentiu que precisava reencontrar seu Criador.

Dizem

______ que andava pelas ruas de Lisboa

procurando Seus avisos, Seus rastros atrozes

nas praças e becos

daquela cidade antes cúmplice

e agora diferente

sem ser por isso inteiramente outra.

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“Morreu o Criador”, anunciaram

os jornais da manhã

enquanto desembarcava anônimo no Tejo

sob a chuva.

Mais uma vez, tenta perambular

pela antiga cidade, alheia já do Mestre

que expulsou os que criara

e que agora morria

sem providenciar seus regressos.

No mudo vazio das calçadas e vielas

vê Ricardo Reis lampejar sem lembrança nem culpa

uma sábia orfandade,

ou será tudo aquilo apenas um surto no seu olhar?

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Mas nosso herói é feliz: rei de si próprio, é feliz,

mesmo sabendo que esse pródigo retorno de hoje

é só um projeto — mais um — impossível.

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© 2013 Rafael Álvarez

© 2013 Rafael Álvarez

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__________ II

Não chegou com as malas costumeiras

nem pó nas sandálias do mundo

que lhe obrigaram percorrer.

Nas mãos unicamente três odes

de amor a uns deuses remotos

que ninguém de lá conhecia, escritas

após abandonar sua terra:

Quer pouco: terás tudo / Quer nada: serás livre.”

_____________________ Nos bolsos das calças

trazia suas odes como chaves, oferendas, simples

trocados para deixar ao pé de uma ceiba

que imaginava imutável sem tê-la visto nunca.

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Restava-lhe ainda uma dívida:

beijaria o jazigo da mãe cuja morte

não lhe foi permitido acompanhar

e de novo,

__________  num navio qualquer,

iria embora dalí, mesmo contra sua vontade,

mas com o suave desassossego de ser, afinal,

inteiramente livre, outros.

POEMAS de Rafael Álvarez Rosales (III)

 

s/t

El leño crepita en la oquedad.
Donde purgan las horas
en que fue olivo
alimentado por la sabia de los muertos
por el insomnio de los muertos
de Sicilia,
donde el humo se escabulle hacia la niebla
y es metáfora
espiga que se retuerce
voluta fulminante en su belleza,
donde un leño gorgotea como  el lirio
arrancado de un tajo
por las manos que luego lo arrojarán
frente al cadáver del Dictador,
allí, donde las ascuas abrevian en cenizas
(las cenizas de un leño que antes fue olivo:
lecho de los difuntos, remanso)
Empédocles persiste.
Su escritura desovilla
el misterio. 

 

Damian Hirst    

 

s/t

Medianoche.
A los pies de la ceiba:
dos gallos muertos
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Sirenas que agencia el puerto.
Flash de sonoras intermitencias
donde lucífugos llegan a morir.
Calles como escarpias
que reciben el trasiego
de jornales
sobrevolando
la imponente majestad
de un tronco en vilo
y el gesto de los tensados. 

Nada perturba más que las órbitas
de sus ojos,
ojos que anunciaron la luz primera
y no pueden evadir ahora
el cerco del sacrificio.

ADÁN en el ESTANQUE (selección)

 

TDH celebra la publicación de Adán en el estanque
(editorial Betania, 2013), poemario de Yoandy Cabrera

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MI MADRE TEJE UN MANTEL

En los bordes remolinos
espesos, oscuros,
puntadas oculares,
pupilas de galerna que apuñala
con agujetas de aluminio.
Y tuerce el cordel
creando pequeñas borrascas,
rostros entre el hilo atado mil veces
y los espacios en que va
fijando nombres.

El pensamiento, sus palabras
se entrecruzan, las agujas
golpean contra hebras que se leen,
escurridizas, como un agua
perdida por entre los punzones,
conceptos alargados:
duda, casa, hijos, Dios,
que se filtran por sus manos,
certeras y nerviosas
en los golpes.

Mi madre teje un mantel
donde aparezco despeinado,
recién abierta la ventana al día,
y empujo la puerta, rompo
el estambre con mi paso,
dudoso, perdido
en la escalera del mosaico,
hacia abajo,
y mis ojos se nublan, ebrios
por las primeras puntadas
de un fulgor desconocido.

 

MANÁ

Asumo hace tiempo
prefiero asumir
que el pan lo envía Dios
aunque cueste centavos

Por eso el cuadernillo
como una miniatura
del libro de la vida
en que se marca a diario
las veces que acepto
la levadura ácida
como don celestial

 

Sexto día (Adam). 2011. Dashiell Hernández

Sexto día (Adam). 2011. Dashiell Hernández

 

DOMÉSTICA

El verso como el arroz en tus manos
agua turbia que transcurre
pozo       duda cóncava

Pasas tierra adentro
grano a grano
como el primer poema que escribo
el primer dulce que pongo a hornear
o la lágrima por el amor primero

Raspo el fondo y esto es la vida
la poesía puesta al fuego
el arroz de tus manos

 

SE PERMUTA

Lo primero es descolgar los ídolos
fusilarlos en la caída
vender los libros ahora
que cumples veinticinco años
y tu vida se levanta
como una verdad miserable
como una lectura incompleta
degollar los animales uno a uno
recoger las fundas
almidonar el viaje como posible
envolver la falsa porcelana
derribar la cerca
los arbustos
envenenar los diques con la ausencia
cerrar la puerta de enfrente
como Ícaro bajar
hacia la capital del agua
fundar islas en la caída
cantar a tus padres una nana hasta la tumba
reconocer al final
que nada se ha movido
que somos una pose
para una foto de familia
contemplándose
en las aguas del fregadero
o en el cristal de la cómoda
que devuelve como una bofetada
el rostro
que quisimos permutar

 

de ENTREMIRADAS II Galicia-Cuba

 

traducción al gallego: Rafael Álvarez Rosales

s/t, Caridad Atencio

La cruz es más azul, más oscura que el mar. Y un rayo la conforta, le da una estela. Al confín has llegado donde se inicia todo. Aunque me espera el mar, todo comienza con la muerte o acaba con la fe de la estela. ¿Cómo quedaba un cuerpo allí? Marcando el arribo infructuoso, el fallido abandono. La cruz como una brújula entre los arrecifes dotando de esplendor a un símbolo. Y las piedras que suben en su lado derecho son un monje que reza sin rostro, sin mirada. La cruz es más azul, más oscura que el mar. El mar es el destino.

 

s/t, Caridad Atencio

A cruz é máis azul, máis escura que o mar. E un raio confórtaa, dálle un ronsel. Chegaches ao confín onde se inicia todo. Aínda que me agarda o mar, todo comeza coa morte ou remata coa fe do ronsel. ¿Cómo ficaba un corpo alí? Marcando o arribo infrutuoso, o errado abandono. A cruz como un campás entre os arrecifes dotaba de esplendor a un símbolo. A as pedras que soben ao seu lado dereito son un monxe que reza sen rostro, sen ollada. A cruz é máis azul, máis escura que o mar. O mar é o destino.

 

Niña, ca. 1904. Joaquín Sorolla

Niña, ca. 1904. Joaquín Sorolla

 

ARRECIFE, Antón Arrufat

En el oleaje vuelven,
ponen los pies en la arena,
sobre la verdinegra huella del agua.

Resbalan en el musgo,
hincan sus dedos
en el diente de perro,
que los acoge sin un ladrido,
saltan y se sientan sobre el muro
que divide la vida del pasado:

Son los amigos, los amantes, la hermana.
Muertos o vivos, tienen
esa forma de volver
sobre la sal,
para retocar sus vidas,
darles un brillo, un acento,
rectificar un juicio,
el amor insepulto,
como pudieron haber sido.

Traen antiguos encendedores.
La llama en el viento del arrecife
no se apaga, no se apaga.

 

ARRECIFE, Antón Arrufat

No ondada volven,
poñen os pés na area,
sobre a verdenegra pegada da auga.

Esvaran na carriza,
fincan as súas dedas
no dente de can,
que os acolle sen ladrar,
saltan e sentan sobre o muro
que divide a vida do pasado:

Son os amigos, os amantes, a irmá.
Mortos ou vivos, teñen
ese xeito de volver
sobre o sal,
para retocar as súas vidas,
darlles un brillo, un acento,
rectificar un xuízo,
o amor insepulto,
como puideron ser.

Traen antigos esqueiros.
No vento do arrecife o lume
non se apaga, non se apaga.
 

POEMAS de Carmen K. Aldrey

    

                              II

Perderé el don de la palabra
quedaré ciega y tendré
        
que guiarme por el tacto

una enfermera filipina
             
me limpiará las heces
me desnudaré en el patio
                            
cuando llueva
el agua de la vida
entrará por mis venas
y su dulzor hará que cante
melodías de la infancia

los cuervos me sacarán
                              
los ojos
                
por inservibles

llegarán legiones
    
de amores olvidados
para llevarme en andas
                  
al inframundo
renaceré en el caos
y con ello en la vida

nunca sabré quién fui.
 
 

2

           

 
 
                              VII

Por qué mentirse
              
y no reconocerse
rama que ha sido cortada
                                
para leña

Por qué insistir en ser flor
una simple hoja reverdeciendo
                                
sobre la tierra
si luego el fuego devora
los espacios donde la vida
ha intentado erguirse
       
con la raíz descubierta.

(¿En dónde están
          
amigos míos
cuando el hacha del leñador
            
se yergue para clavarse
en la corteza limpia de la rama?
¿Dónde cuando deshoja la flor
                        
y escupe la hoja?)

Por qué mentirse
Unos nacen para ser ramas
      
otros para hacerlas leña.